Cómo preparar tu propiedad para venderla

Ya sea que quieras vender o alquilar tu propiedad, estos tips te servirán para dejarla en las mejores condiciones para mostrarla.

Una vez que los interesados hayan visto la publicación de tu propiedad y decidan visitarla personalmente, la primera impresión que se lleven será fundamental. Dejarla en las mejores condiciones posibles es una inversión, nunca un gasto.

Que la fachada se encuentre en buen estado, pensá que es “la primera impresión de la primera impresión”. Una fachada deteriorada desalentará al comprador y lo hará pensar en los posibles gastos que deberá afrontar para dejarla en condiciones.

El buen estado de la pintura, tanto del exterior como en los interiores, es esencial para brindar una buena imagen de tu propiedad. No queremos que el potencial comprador se quede haciendo números en su cabeza sobre cuánto le va a costar pintar toda la casa.

Espacios verdes cuidados. Procurá que todos los jardines y parques tengan un buen mantenimiento: césped bien cortado, plantas cuidadas, árboles y arbustos podados, si fuera necesario. Si van a visitar tu propiedad en época otoñal, evitá la acumulación de hojas secas. Evitá el desorden en general (herramientas tiradas, materiales de construcción, etc.) ya que de otra manera dará la impresión de abandono y suciedad.

Balcones limpios y arreglados. Se aplican los mismos principios de mantenimiento, orden y limpieza que para los jardines de una casa. Considerá la posibilidad de poner plantas si no las tiene, para embellecer aún más este espacio clave -mientras no entre en conflicto con el estilo del departamento.

El estado del baño puede hacer la diferencia entre una venta exitosa… y un potencial comprador que sale corriendo. Si está deteriorado deberías considerar una remodelación.

Hacé de tu casa un lugar seguro y cómodo para recorrer, no una carrera de obstáculos.

Juntá del piso los juguetes de los niños y las mascotas. Chequeá que no haya ningún elemento en el piso que pueda causar un accidente: alfombras resbaladizas, cables sueltos, etc.

Verificá el correcto funcionamiento de puertas, ventanas y aberturas. Que las corredizas se deslicen bien, sin trabas.

Cerraduras y picaportes en buen estado y con todas las llaves necesarias. Ojo con las puertas hinchadas por la humedad que no cierran.

Importante: el buen estado de toda la instalación eléctrica, no sólo de las luminarias. Hacé chequear la instalación por un electricista profesional si tenés dudas. No sólo por un tema estético/funcional, sino también por la seguridad de todos.

Una de las primeras cosas en las que se van a fijar: el estado de las griferías de tu casa.

Probablemente se va a poner a abrir y cerrar todas las canillas, o por lo menos las más importantes como las del baño principal y la cocina. También puede que tire la cadena de los inodoros para verificar que la descarga de agua sea correcta y que corte bien.

Verificá que todas las griferías estén en perfecto estado. Ninguna canilla de la casa debería gotear. Una canilla que pierde, por poco que sea, da la imagen de una instalación en mal estado y poco mantenimiento… lo que hará pensar a los visitantes de tu propiedad en futuros problemas de cañerías, plomeros y muchos gastos!

Si la canillla gotea, en general se trata de un cuerito gastado que podés cambiar vos mismo o algún familiar o amigo que se dé un poco de maña. Ante la duda, o por otro tipo de pérdidas más complejas de resolver, llamá a un plomero de confianza. Primero hacé un relevamiento exhaustivo de todas las reparaciones y/o mejoras pendientes con respecto a canillas, cañerías y artefactos como bidets, inodoros, y bachas de cocina.

Pedile al plomero que te pase un presupuesto por todo el “paquete”; siempre va a resultar más económico que si lo llamás puntualmente un día por una cosa, otro día por otra. Siempre pedí presupuestos por escrito antes de aprobar su ejecución para evitar malentendidos.

Fuente: Remax Argentina